miércoles, 4 de julio de 2007
Veamos
Estabas ahí, en mi sueño. Yo lo sabía. Todos lo sabíamos, de hecho, hablábamos de tí, todos sabían que te buscaba, que la razón de mi presencia era tener la tuya. Estaban o no de acuerdo, eso no importa. El caso es que lo sabían. Y lo más importante, yo lo sabía. Te esperaba. Y así es siempre. Te espero. A cada momento estás, siempre estás, cuando despierto, duermo, camino, sueño, viajo, cuando estoy estupidizado u ocupado, cuando leo, escribo, pienso, siento. Siempre, siempre.
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