Vuelvo a mi realidad.
Mi realidad, la que yo quiero, la que yo invento.
La que me inventa.
Escribo mis palabras, no tuyas ya, ni de nadie, sino mías.
Las siento fluir por mis venas, en mi sangre, desde mi cerebro hasta la punta de mis dedos que escriben y escriben.
Siento mis letras, una a una, paseándose dentro de mi, saliendo de mi como un haz de luz, que se expande y es y se entrega todo y muere en un instante. Como ese haz soy, como esas palabras, esas letras, éstas mis letras que escribo soy.
Desconocido.
Desgarrador, desgarrado.
Vivo; agonizante pero vivo.
La tristeza es algo permanente. Al menos para mi.
¿Se puede vivir sin tristeza?
Yo ya no lo sé. Yo ya no lo recuerdo.
Yo no sé si quiero vivir sin ella.
Esta tristeza representa lo que pasó.
Esta tristeza es porque ella fué en mi.
Esta tristeza es ella, ella en mis recuerdos, en mi pensamiento, en mis poemas y en mis ojos, 'ella llenándolo todo'.
Esta, mi tristeza, es mía y de ella. Quizá no la siente, pero es suya.
Es suya desde el momento en que no está conmigo.
Es suya porque así lo quiero yo, porque ésta es mi realidad y yo hago con ella lo que yo quiera.
Y lo que yo quiero es, al menos, que comparta mi tristeza de no tenerla.
Aunque más que eso, más que nada, la quiero.
A pesar de todo, la quiero.
Puedo escribir más, este haz no terminará nunca, déjame leer un rato al menos.
Déjame fumar, malgastar mi tiempo en tonterías, todos malgastamos nuestro tiempo.
'El tiempo no es tuyo; el tiempo es.'
No lo creo. Este es mi tiempo, y hago con él lo que yo quiera.
Y quiero malgastarlo en escribirle, en pensar en ella, en recordarla, en vivirla.
Las voces de mi cabeza no acaban.
Me dicen qué debo hacer, cómo.
Me reclaman siempre.
Se ríen, me gritan, susurran.
Me la recuerdan.
Ya no quiero, no, no quiero más de ella.
La quiero a ella; quiero abrazarla.
Quiero olvidarla.
Quiero vivir con ella; amanecer a su lado en las mañanas.
Quiero no pensarla nunca más.
Quiero morir con ella, en sus brazos; o verla morir, anciana, amándome aún.
Quiero olvidarla.
Necesito olvidarla.
No puedo, no quiero; No debo.
A fin de cuentas, todos vivimos lo que queremos vivir.
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