No puedo escribir sobre las cosas que veo, las que me rodean.
No puedo hablar por nadie o nada que no sea yo mismo.
No puedo, pues, decir que ese niño que escucho llorar sufre.
Ni escribir que mi padre está cansado, que mi cigarro está alegre de esfumarse en el humo que trago, o afirmar: 'este, mi cuarto, está sucio'. No puedo decir que me extrañas un poco, o que has pensado en mi. Simplemente, no lo sé.
Sólo puedo decir lo que pasa en mi.
Y pasa que te extraño.
Pasa que las cosas más simples llevan tu esencia, la traen a mi, te evocan.
Pasa que estoy cansado y cansado de pensar y pensar; pasa que quiero dormir todo este tiempo, hasta que llegues a mi lado, me despiertes y digas que todo está bien, que no te irás más.
O que no me despiertes nunca.
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario