No lo sé. Debes saberlo todo.
Eres hermosa, y todo lo ves y todo lo conoces, y puedes tomarlo todo con una mano, y aplastarlo si quieres, aplastarme si quieres. Eres tú, omnipotente tú. En tus manos está el mundo, mi mundo. En tus manos estoy, en tus manos encomiendo mi espíritu.
Nunca, desde que tengo uso de razón, creí en dioses. Pero debe haber alguno. Alguien me llevó a tí, algo más grande que yo y que tú nos tiene juntos. Tanta belleza, tu belleza no puede ser mas que obra de un Dios. Y por traerte a mí, le estoy agradecido.
Haz cambiado, en fin, mi vida. Ahora incluso, contra todas mis creencias y convicciones, considero la existencia de una fuerza superior a mí, aunque no sé bien a bien qué es, quién es. Haz cambiado mi manera de ver las cosas, de hacer las cosas, de vivir la vida, de sentir la vida. ¿Qué más tengo que decir? No sé.
Ven y dime.
Ven, y quédate conmigo.
Ven, y déjame demostrar todo esto.
Ven.
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