En principio se supone que se trata de un padecimiento, es decir de una pasión, la nostalgia es un dolor por aquello que pudo ser y no fue, o que dejó de ser cuando más necesitábamos que siguiera siendo.
Es fácil confundir desde el punto de vista masónico lo que es constructivo con lo simplemente edificante, es decir: tendemos a pensar que sólo son constructivos los sentimientos y actitudes positivas: la alegría, la fe, la esperanza...de modo que la tristeza, la duda, la desesperanza, la nostalgia...no pueden tener cabida en nuestro corazón si nos queremos realmente constructores.
Creo que esa actitud es errónea. No siempre podemos controlar los términos de nuestra vida, en ocasiones se nos presentarán situaciones de dolor, de pena, frustración y desesperanza, y claro está de nostalgia. También con esos materiales del corazón podemos construir, también en los momentos de sombra y de zozobra es posible, la sabiduría y la belleza.Un corazón que se niega la tristeza y la nostalgia sería un "duro" corazón.
La nostalgia descubre nuestra fragilidad existencial...
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